PHILIP GLASS - THE HOURS

$7.000

Sello: Nonesuch – 7559-79693-2
Formato: CD
País: ARGENTINA
Edición: 2002
Género: CLÁSICO
Estilo: Banda Sonora, clásico moderno
ESTADO DEL PRODUCTO
Cover : Impecable
Caja : Impecable
Disco : Impecable

Estado: CASI NUEVO
Detalles:
Sello: Nonesuch – 7559-79693-2
Formato: CD
País: ARGENTINA
Edición: 2002
Género: CLÁSICO
Estilo: Banda Sonora, clásico moderno
ESTADO DEL PRODUCTO
Cover : Impecable
Caja : Impecable
Disco : Impecable

TRACKLIST

1

 

THE POET ACTS

2

 

MORNING PASSAGES

3

 

SOMETHING SHE HAS TO DO

4

 

"FOR YOUR OWN BENEFIT"

5

 

VANESSA AND THE CHANGELINGS

6

 

"I'M GOING TO MAKE A CAKE"

7

 

AN UNWELCOME FRIEND

8

 

DEAD THINGS

9

 

THE KISS

10

 

"WHY DOES SOMEONE HAVE TO DIE?"

11

 

TEARING HERSELF AWAY

12

 

ESCAPE!

13

 

CHOOSING LIFE

14

 

THE HOURS

Las bandas sonoras de Philip Glass se encuentran entre lo más asequible de su producción, no tanto por una cuestión intencional por parte del propio músico sino por el hecho de que cuando aceptó hacer las primeras, ya había dejado atrás su etapa puramente minimalista. Pese a ello, rara vez se citan estos trabajos para la gran pantalla entre lo mejor de la obra del compositor norteamericano con ligeras excepciones (quizá “Koyaanisqatsi” sea la más notable class="table-striped small font-weight-bold border-bottom mb-2" de ellas).
En cualquier caso, la música para cine de Philip Glass cumple una labor fundamentalmente alimenticia aunque de cuando en cuando ha firmado trabajos notable class="table-striped small font-weight-bold border-bottom mb-2"s que han tenido la suerte de acompañar a películas más o menos populares. El músico ha terminado por desarrollar un método de composición para cine muy personal que no siempre es aceptado por los directores, especialmente por los de mayor prestigio lo que quizá haya influido en el hecho de que haya trabajado con muy pocos de los más grandes. Uno de ellos fue Martin Scorsese para quien Glass hizo la música de “Kundun”, a la postre, una de sus bandas sonoras más reconocidas. El director de “Taxi Driver” aceptó, pese a las reticencias iniciales, la forma de trabajar de Glass que consistía en ir componiendo la música a partir del guión, sin contar con las imágenes y entregarla poco a poco al director mientras éste aún está rodando. Tras “Kundun”, comenzaron a llegar encargos de mayor proyección comercial como el que le hizo el productor Scott Rudin para “The Hours”, la película de Stephen Daldry basada en el libro de Michael Cunningham que ganó el premio Pulitzer de novela en 1999.
Glass sabía que el encargo había sido hecho a otros dos compositores antes que a él (se dijo que uno de ellos fue Michael Nyman) aunque ni supo ni quiso saber sus nombres. También le ofrecieron la posibilidad de escuchar la música que éstos habían entregado, pero rechazó la propuesta para enfrentarse a la historia sin influencias de ningún tipo. En palabras del propio compositor, la película tenía un problema importante: narra tres historias paralelas de tres mujeres que viven en épocas y lugares diferentes. La cohesión narrativa se resentía por ello y Glass pensó que la música tenía que cumplir ese papel: literalmente, convertirse en la sutura que mantuviera unidas las tres historias. Aunque Rudin aceptó la forma de trabajar del compositor, lo cierto es que fue muy intervencionista durante toda la creación de la obra, pese a lo cual, Glass afirma que todas las propuestas fueron para bien y terminaron por mejorar el resultado final.
Se da la circunstancia de que Michael Cunningham, autor de la novela en la que se basa la película, es un gran seguidor de Philip Glass desde que en su época como estudiante adquirió la primera grabación de “Einstein on the Beach” que sonaba continuamente en su habitación. Cunningham afirma que si se dedicó a escribir fue porque no tenía talento para la música, su verdadera pasión. De hecho, cada una de sus novelas contó con una banda sonora particular mientras era creada. “A Home at the End of the World” fue escrita mientras sonaba “Big Science” de Laurie Anderson junto con canciones de Joni Mitchell o  el “Requiem” de Mozart. “Flesh and Blood” tuvo como fondo musical a Verdi, Neil Young, the Smiths o Jeff Buckley. La creación de “The Hours” estuvo acompañada del cuarteto No.14 de Franz Schubert, “Music for Airports” de Brian Eno, “So” de Peter Gabriel y “OK Computer” de Radiohead.
La banda sonora fue interpretada por una pequeña orquesta de cuerda formada por los miembros del Lyric Quartet (Rolf Wilson y Edmund Coxon, violines, Nicholas Barr, viola y David Daniels, cello) reforzados por el contrabajo de Chris Lawrence. Además, intervienen un arpista y un percusionista (no acreditados en el disco). El piano en la grabación lo interpreta Michael Riesman aunque en la versión que se escucha en la película era David Arch quien lo hacía.

La banda sonora de “The Hours” ganó el premio BAFTA (el equivalente británico del Oscar) y fue nominada a los Globos de Oro, a los Grammy y a los propios premios de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. Al margen de eso, es una de sus obras más interpretadas por distintos artistas desde su publicación. Michael Riesman y Nico Muhly realizaron transcripciones para piano de casi todas las piezas de la banda sonora que han sido grabadas por un gran número de pianistas. También el propio Riesman hizo una adaptación para orquesta en forma de suite de tres movimientos que funciona como un concierto para piano y así ha pasado al repertorio de distintas formaciones desde entonces.
En términos de popularidad, este sería un caso similar al de Michael Nyman y su música para “El Piano”. Bandas sonoras ambas en las que el estilo característico de ambos compositores se dulcifica para hacerlas más accesibles, alcanzando así reconocimientos y premios que les estaban vedados cuando componían de un modo, digamos, más radical. En los cinco o seis años posteriores a “The Hours”, Glass recibió muchos más encargos de bandas sonoras para películas comerciales que en todos los años anteriores lo que demuestra que algo debió hacer bien. En nuestra opinión estamos ante una banda sonora muy agradable que no está entre las 5 o 6 obras más importantes de su autor pero que no es en modo alguno desdeñable. Es un Glass muy accesible pero que mantiene sus señas de identidad y, quizá, un buen punto de partida para los que quieran acercarse a la obra del compositor norteamericano y como tal, no dudamos en recomendarla.

Extraído de http://vozdelosvientos.blogspot.com/2017/03/philip-glass-hours-2002.html